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EMPRESARIO VS EMPRENDEDOR: COMBATE MORTAL

Es curioso ver en este mundo empresarial como dos términos tan parecidos compiten “ a lo “Street Fighter” por ser el mejor visto socialmente. Tienen similitudes, no están tan lejos el uno del otro, pero lo suficiente para ser considerado como un “guay emprendedor” o un “malvado empresario del cuéntame”

Y es que es en esta burbuja del emprendimiento, ser un emprendedor es lo más, es talento, es creatividad, es buen rollo, es startup. ¿pero dónde queda la parte empresarial? Cuando se usa ya este término todo es agobio, números, gestión, horas y horas de trabajo, sacrificio… En definitiva, “el patito feo” del emprendimiento es pensar como un empresario.

Hay que inculcar a los emprendedores a que aprendan gestión o que vean que hacer realidad un esfuerzo empresarial, va mucho más allá del “colegueo” y del buen rollo. Pareces que si lo haces y empiezas a hablar del sentido común empresarial te conviertes en el Grinch de la Navidad acabando con la ilusión de eso que llaman emprender.

Pero en el mundo real, hay muchos Grinch, hay empresarios que no se paran a ver proyectos a no ser que detecten que hay bases empresariales, que se denote esfuerzo, que se identifique un equipo y sobre todo que se pueda intuir horas y horas de trabajo.

Quizás lo estamos enfocando mal, o quizás no queramos verlo, pero hay que educar a los emprendedores a pensar como empresarios, porque montar una empresa es sencillo, son sólo trámites, lo malo es llevarla y eso va mucho más allá de 4 papelotes. Por ello, tenemos que dejarnos de abusar de talleres de creatividad, del fantástico canvas o del desing thinking, para centrarnos en temas de gestión, de ventas, de marketing, de números, de RRHH.

Muchos opinarán que para eso están los Masters, pero no todo emprendedor puede pagárselo, por ello, a todas esas entidades que están relacionadas con el mundo startup les ruego que sus programas formativos vayan en la dirección empresarial y no vale con una sesión de cada materia, si hace falta tematizar la formación por áreas, pues que se haga. Pero es la única manera de que un emprendedor, que no tenga nociones empresariales, pueda profundizar en esta materia con visos de éxito.

Quizás parece una tontería lo que estoy diciendo, pero ¿cuantas startups aguantan el primer año? ¿Cuántas son aceleradas ficticiamente por un premio y luego caen? ¿Cuántas trabajan por objetivos o tienen KPIS de control?

Estas respuestas quizás sean para otro post, pero lo que está claro que los términos empresario y emprendedor están condenados a entenderse por el bien empresarial de un país.

Por ello, este combate a muerte debe de considerarse nulo, ya que ambos son complementarios y necesarios, esto no va de matar el niño emprendedor que llevamos dentro como la canción de Pablo López, esto es mantenerlo día a día con una constancia espartana con el único propósito de mantenerte con vida en el mundo empresarial.

En definitiva, todo emprendedor sueña con ser empresario y todo empresario sueña con no dejar de ser emprendedor.

Ahora nos toca a nosotros hacerles ver ese sueño.

 

 


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