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Un “cuarentón” en Fraggel Rock.

Un “cuarentón” en Fraggel Rock.

En este intento de contaros mi aventura emprendedora, llevo dándole vueltas a unas de las vivencias que estoy disfrutando actualmente, es difícil de describir, pero me siento como el Tío Matt de los Fraggel ante el mundo nuevo que estoy descubriendo.

Ya sabéis que el Tio Matt dejaba la cueva Fragguel para adentrarse en un mundo nuevo por decrubir, el cual, mediante cartas informaba a su sobrino Gobo. Pues yo me siento igual, he dejado de vivir el mundo del empresariado tradicional, para adentrarme en el fantástico mundo de las Startups.

Es un mundo supercurioso, aquí no se saluda dándote la mano de la manera tradicional, sino que tienes que saludar como si hubieras ganado un punto de voley, todo es colegueo y buen rollo. Aquí no eres compañero, eres “Bro” y te sientes dentro de un entorno sano, como cuando estudiabas y pasabas los apuntes o los ejercicios a tus amigos, para mí es como vivir una segunda juventud.

Te encuentras a chicos jóvenes con más gadgets que el famoso “Inspector”, y con un talento sobrehumano y te preguntas quien fue el iluminado que los tacho de generación “NI-NI”. En este mundo no existe competencia sino colaboración, si pides ayuda dejan lo que están haciendo para atenderte, vienen a preguntarte cómo estás como en los patios de vecinos antiguos e incluso compartes desayunos, almuerzos y muchas risas con ello.

En este mundo no hay gerentes, contables o publicistas, sino que te pierdes en una amalgama de abreviaturas que es imposible sabértelas todas, que si CEO, CTO, CMO, COO. Como es normal, de este mundo de las “C”, lo único que conocía es el CBO del McDonald’s, pero poco a poco me voy empapando de esta jerga juvenil.

Otra cosa que me deja fascinado son los programadores, y el papel que tienen en este mundo, están en la sombra, pero son el motor de toda buena startup que se precie. Pero lo que más me deja fascinado es que, como buenos Currys, pueden programar horas y horas, apenas dormir, hacer exámenes y no sólo aprobar, sino que sacar sobresalientes. Eso es impensable en mi época, pero vuelvo a repetir que de NiNis tienen muy poquito.

Y preguntaréis, ¿qué hace un cuarentón en este mundo de chavales? Eso mismo me pregunto yo, porque en tecnología me ganan de paliza, en creatividad me dan mil vueltas y en ganas, aunque las tenga intactas, pero la edad ya pesa. Pues quien me iba a decir, que la experiencia o los años son lo que ellos valoran de mí, salvando las distancias, me siento como la “Montaña Basura”, donde todo buen Fraggel iba a pedir consejo. Ese es mi papel, unos dicen de mentor, otro de facilitador, yo prefiero llamarlo de hermano mayor, porque muchos me recuerdan a mí con su edad y en lo posible intento que puedan explotar sus virtudes lo antes posible y sobre todo que no comentan los errores que yo cometí.

Y qué papel juegan los Goris en esta historia, seguro que recordaréis que los Goris cazaban Fragguels para comérselos, es esta ocasión para mí los Goris son los famosos y escurridizos inversores, pero los que les diferencia a los Goris de los dibujos a los reales, es que en este caso mis queridos amigos Fragguels están locos porque algún inversor pueda capturarlos para poder dar impulso a sus proyectos. Y es que, por desgracia, no tienen medios y aunque quieran, es muy difícil que puedan ver la luz sus proyectos sino tienen a uno o varios Goris al lado.

 

En definitiva, un mundo apasionante, donde los vaqueros y los tenis ganan a las chaquetas y corbatas, donde el compañerismo y la colaboración son el ADN de las startups y donde la edad no es un impedimento para ser uno más. Por ello, como buen Fragguel os invito a que vengáis a mi nuevo mundo.

Ven a Fraggel Rock, ven a Link by Uma Atech


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